Las grandes rayas, alertas bajo la arena, esperan sin hacerse notar. Sólo quedan quietas, esperando cualquier evento que pueda hacerles sentir que hay alimento cerca o una amenaza. Poseen una púa que puede llegar a medir 20 cm., y que está ubicada próxima a la extremidad de su cola.
Rara vez la usan, a menos que se sientan como ya dije, amenazadas. Esta púa contiene cierto veneno, en algunas especies, mayor cantidad que en otras. Es muy común encontrarse rayas como las de las fotos, en cualquier mar, y siempre hay que tener la precaución de no acercárceles. Posee una descomunal fuerza en su cola cuando ésta es catapultada contra algo y tal vez por la longitud de la misma la fuerza que ejerce es aún mayor. Por lo general, estos enormes seres se alejan ante la presencia de un intruso, es raro que se queden como estaban, en otras oportunidades, me ha sucedido, que una enorme raya buceara a mi lado por unos 4 minutos, lo cual le lleva a uno a perder la noción del tiempo y no prestar atención nada más que a esa elegante belleza que nada junto y algo más profundo que nosotros. Últimamente eso me ha sucedido en Isla de la Juventud, en mayo/06 cuando un enorme ejemplar nadó junto a mi sin sentirse amenazada, pues en realidad, fue ella la que se me acercó, y la felicidad que sentí en ese momento es absolutamente indescriptible.
Monday, September 11, 2006
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